Adicción a videojuegos se incremento en Islay

Hasta diciembre de 2019, el Centro de Salud Mental Comunitario de Cocachacra, que atiende a toda la provincia de Islay, recibía cada mes hasta 10 casos de menores con abierta adicción a los videojuegos, pero desde el inicio de la cuarentena por Covid – 19, y la vigencia de clases escolares remotas, el número de casos se ha duplicado y se ven involucrados niños de 11 años de edad.

El diagnóstico elaborado por la enfermera especialista en salud mental, Cinthia Rojas Callata, responsable de la Unidad de Adicciones del establecimiento, determina que la causa está en el sistema laboral rural agrícola de los padres quienes, en su gran mayoría, salen de madrugada y regresan muy tarde a casa, mientras los hijos permanecen sin control en casa.

“Antes de la cuarentena y cuando las clases eran presenciales, los niños podían compartir otras actividades en el colegio bajo supervisión de los profesores, hoy la realidad indica que ellos se quedan en casa, deberían seguir sus clases a través del celular o la computadora, pero como tienen esos equipos a disposición, destinan más horas a los videojuegos”, explica la profesional.

El psicólogo Carlos Tejeda Fernández, asegura que además de las adicciones, los menores afectados expresan trastornos de conducta y psicosociales, violencia intrafamiliar, la familia no tiene las herramientas adecuadas para educar a sus hijos y eso se traduce en deficiencias en su conducta y aprendizaje además de problemas en el lenguaje.

Los adolescentes se ven involucrados en consumo de alcohol desde los 14 años de edad, y como en el caso de la ludopatía, el origen común es la falta de atención y poca presencia de los padres en todo el desarrollo, si los padres no han puesto límites entonces los niños crecen sin control, sin una norma que los rija en su actuar.

Al consumo de licor le sigue el de sustancias tóxicas y con mayor incidencia en estos días, la ludopatía. “Hemos tenido el caso de un adolescente de 17 años, pasaba 16 horas en cama pegado a los videojuegos, luego de la terapia familiar está saliendo de ese mundo y comparte actividades en su entorno”, detalla la enfermera Rojas.

Lo grave de esta situación es que no son los padres quienes se percata del problema. Son los profesores quienes notifican a los padres y al centro de salud mental, cuando la falta de conexión de los escolares se repite durante varios días. Gracias a esa estrategia se ha detectado casos en proceso y en la mayoría de casos se consiguió la participación de los progenitores.

Esta adicción es igual de peligrosa que otra porque crea una dependencia ya sea al celular o a la computadora. La edad adecuada para que un niño tenga acceso al uso del celular es ocho años, pero se ve que las madres entregan estos aparatos a pequeños de menos de un año, hasta cuando no quieren comer, se lo dan para usarlo como aliado, sin percatarse del enorme daño que están haciendo, advierte la profesional.